Avanyárima: "lo que no debe ser contado".
¿O sí?
Este es mi blog poético, en el que doy libertad creativa a mi mente en una orgía de ensoñación, catársis e imaginación a partes iguales.

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viernes, 16 de noviembre de 2007

Aragón, tierra del dragón...

Me adelanto al 23 de Abril, Día de San Jorge, Patrón de Aragón, porque me da la gana, y porque ayer vi "El dragón rojo" y dado que "Aragón" proviene de dragón (d'aragon), pues me ha apetecido mucho poner aquí el himmno de mi tierra, y como cuando me apetece algo no me puedo resistir....Ahí va:

Letra del himno de Aragón:

Nos ha llevado el tiempo al confín de los sueños.
Un nuevo día tiende sus alas desde el sol.
Oh tambores del cierzo, descorred ya las nubes
y a las cumbres ascienda la voz.
El paso de los siglos trazó su destino
que llama a la justicia y a la libertad.
Germinarán los campos, abiertos a sus cielos,
con la verde espiga, los racimos de oro
y el inmarchitable olivo de la paz.
¡Luz de Aragón, torre al viento, campana de soledad!
¡Que tu afán propague, río sin frontera, tu razón, tu verdad!
Vencedor de tanto olvido, memoria de eternidad,
pueblo del tamaño de hombres y mujeres, ¡Aragón, vivirás!
Resplandece el tiempo;
llega ya la edad
para que la piedra sea manantial,
de enlazar nuestras vidas
y entonar las voces.
Desde las blancas cimas donde duerme la nieve
hasta los llanos rojos que mece el aire azul,
un claro cielo enciende, con la frente en el agua,
sus coronas radiantes de luz.
Abramos las ventanas, que cante la noche,
y al ritmo de la vida, en rueda de amor,
se estrecharán las almas, cogidas de la aurora.
Brille la esperanza, se abran los caminos
en la tierra grave como un corazón.
¡Luz de Aragón, torre al viento, campana de soledad!
¡Que tu afán propague, río sin frontera, tu razón, tu verdad!
Vencedor de tanto olvido, memoria de eternidad,
pueblo del tamaño de hombres y mujeres, ¡Aragón, vivirás!
¡Tierra abierta, pueblo grande, Aragón!
¡Patria mía, patria mía, Aragón!

lunes, 5 de noviembre de 2007

Inspiración en el tren, domingo 4 de noviembre.

Siento el vacío.



El poder de la soledad.


La nula capacidad de un corazón para intentar volver a unir todos los pedazos explosionados por el llanto de la desesperación.



Se quebró mi esperanza al fin.

Largo tiempo mantuve la llama encendida, pero el viento ha sido demasiado voraz.

Nunca creí que el final fuese así.

Ni un por qué; ni tan si quiera una absurda razón.

Tan sólo una palabra: "adiós".

Ni una conversación definitiva, ni una discusión acalorada.

Únicamente un frío y seco "adiós".


El más triste final a la que pudo ser la historia más bonita de mi vida.



Pero mi paciencia llevaba ya un tiempo mermada.

Mi mente intentaba escapar junto a mi cuerpo que a veces lo lograba...


Pero, ¡ah! ¡Las pocas incursiones de mi corazón en nuevas libertades habían hecho tanto daño!


Temerosa de volver con estrenadas ilusiones que nunca se cumplían, me refugiaba en este dolor que me era ya tan conocido y que a veces, sólo a veces, me mostraba chispazos de felicidad en la extinta hoguera de amor que yo me empeñaba en ver ardiendo, sin dejar que mis ojos reconociesen que ante ellos sólo había cenizas.


Luchaba contra el viento, abanderada con la justa causa de la amistad que en principio nos unió, manteniendo siempre la fe en que el amor que al final alcanzamos renacería de nuevo.


Pero nunca se completó el deseo. Nunca al menos por su parte.

Entonces busqué otros ojos, otros labios, otras manos...

En un vano intento de continuar, de buscar la felicidad que se resbalaba entre mis dedos.


Nunca la encontré.

Siempre caía atrapada en un cerca de espinos. Al otro lado: la libertad; tras de mí: las consabidas cadenas de esos ojos profundos e inexpugnables.



Y volvía a su redil. Porque cuando me intentaba alejar, él recogía el lazo y me volvía a aproximar a su campo gravitatorio.

Lo suficientemente cerca como para no poder escapar. Lo suficientemente lejos como para nunca alcanzar su centro.


Siempre ese muro separándonos.



En el desierto de mi vida, donde el único oasis era él, apareció un día la misteriosa tentación del pecado. Y tras poca resistencia, caí ante la aparente promesa de lograr al fin encauzar mi rumbo en busca de la felicidad que creo merecer a estas alturas.


Pero eran ilusiones vanas y fugaces como la arena dispersada por el viento.


Y de nuevo, atrapada en un zarzal, sangran mis heridas, nuevas y antiguas.


Pues no hay vida más allá del muro. No hay camino. Sólo es un descansillo en medio de una estepa plagada de lobos que atemorizan al más valiente de los cazadores.


Y ahí, entre ese remanso de paz en el bosque, y el oasis que mandaba destellos de luz en el agua, me encontré de repente en el filo de la navaja.

Por un lado, ese oasis inalcanzable;

Por otro lado, un camino cortado en mitad del bosque del cariño.



Dejemos el oasis; desandemos el camino. Vivamos tranquilamente nuestra coleccionada soledad.


Ese era mi anhelo.



Pero me dejé llevar por los bellos aullidos del lobo demasiado rápido, sin darme tiempo a mi misma de dejar atrás el recuerdo del paraíso vegetal en medio del desierto.



El oasis se evaporó, pero tampoco podía adentrarme en el bosque a ver qué encontraba.



Así que de nuevo estoy sola, perdida y sobre todo muy agotada de vivir así. De ser tan crédula, tan inocente.


Harta de recibir siempre los palos de las relaciones. Cansada de ser yo la que tras darlo todo acabe llorando.


Tan sólo me queda ahora la rabia.

Rabia por haber sido tan idiota como para hipotecar mi vida en una causa perdida durante estos 5 años.

Rabia por pensar tan poco con la cabeza.

Rabia por dejarme llevar por esa voz.

Rabia por haber dado todo y haber recibido Nada.



Lo único que me consuela pensar es que, a pesar de él, o quizá gracias a él, te he conocido a Ti, y sé que vales la pena...

domingo, 4 de noviembre de 2007

Antonio Gala, para un día como hoy.

Sonetos de la Zubia. Nº 41

Triste de juramentos y traiciones
ya no sé si te quiero o no te quiero.
Si perdonar tú desamor prefiiero
o prefiero que tú mi amor perdones.


Eres mi campo de contradiciones:
enemigo hoy , mañana compañero.
Para ser como tú , falso y sincero,
falta haría en tener dos corazones.


Ante tus puertas sin abrir me quedo.
Cansado de tú llama y tú tibieza,
ni puedo darte , ni perdirte puedo.

No le respondas nunca a mi torpeza,
pues tengo a tú respuesta tanto miedo,
que prefiero la duda a la certeza.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Y se hizo la luz....

Veeenga...Voy a inaugurar mi árblog...
No era lo había pensado en un principio como primer post, pero dadas las circunstancias imprevistas en mis actuales idas y venidas de olla, éste es un pequeño homenaje que quiero hacer. ¿A qué? ¿A quién?
Pues simplemente a un momento especial, con alguien especial, tras una laaarga y especial conversación.



Los atardeceres siempre han tenido algo que me ha fascinado. Y éste era idílico...Sentaditos en el Parque Grande de Zaragoza, con la brisa de principios de verano agitando las cabelleras, los pájaros regresando a sus refugios nocturnos para dejar paso a otras criaturas de la noche, los árboles dándonos el oxigeno que nos permite estar vivos...

Irrepetible...