domingo, 11 de febrero de 2018

Tic-tac

Constantemente echamos la culpa de todo a tiempo: cuando gozamos porque corre, cuando sufrimos porque camina lento.
Le echamos la culpa de escurrirse entre nuestros dedos como arena fina, de escapar sin mirar atrás.
Le echamos la culpa de estancarnos, oprimirnos, de ahogarnos.

Pero...
¿Y si el tiempo no existe? ¿Y si somos nosotros los que hacemos tic-tac?
Nuestros besos, nuestras caricias, nuestros gritos desgarradores y nuestras lágrimas.
¿Qué pasa si el reloj no se llena de horas, sino de las miradas que regalamos, los silencios que llenamos con susurros, los aromas que se quedan grabados para siempre?

Nos empeñamos en perseguir unas saetas que queremos dominar, pero no podemos, jamás lo haremos, porque ese inalcanzable futuro es ahora. No hay mañana, sólo tú, aquí, presente. Y es en este momento cuando debes elegir cómo lo quieres vivir: deseando un quizá, o viviendo un ahora.

sábado, 3 de febrero de 2018

Vacío.

Niña estúpida y sonriente. Ahora tienes lo que mereces.
Tú y esa manía tuya de darte entera, de darlo todo. De regalarte y no dejarte nada para ti.
Niña ingenua, ahora tienes las lágrimas que te mereces.
Por confiar, por creer que ya era hora, que era momento de ser feliz.
Sólo tenías que mantener congelado el corazón, no dejar que se acercase al fuego. Pero eres imprudente y lo acercaste tanto que no sólo se derritió, sino que ha acabado envuelto en llamas.
No quieras recoger sus cenizas, es inútil.
Quizá puedas reconstruirlo, pero sabes bien que no servirá de nada. Esas cicatrices profundas no las borran las llamas.
No, no disimules las lágrimas. Eso es lo único que sabes hacer. Lamentarte y echar de menos. Sentirte culpable por amar. Soñar que quizá mañana podrías haber sido feliz.
Ah, niña ingenua...
Todo lo que tienes es el ahora. Y no hay nada en él. Estás sola en este vacío.
"Eres maravillosa" escuchas susurrar...pero sigues durmiendo en una cama gigante.
"Eres todo lo que mi mujer perfecta tendría"... pero sigues abrazando aire.
Así que, niña tonta, sigue llorando si quieres, sigue barriendo tus cenizas, pero algún día te darás cuenta de que tú, solamente tú estás para ti. Te guste o no. Tendrás que aguantarte el resto de tu vida, siendo igual de estúpida que ahora, o quizá...con un poco de suerte... empieces a aprender algo.

sábado, 27 de enero de 2018

Y sigo...

A aquí sigo...

Escuchando una y otra vez esa canción que me transporta al olor de tu cuello, al suave balanceo de tu abrazo. Que me lleva en volandas hasta tu cálido regazo en el que me acurrucaba por la noche.

Y aquí sigo...

Durmiendo en mi lado de una cama vacía que se me antoja inmensa.
Sintiéndome culpable por sentir como siento, por desear sueños imposibles, culpable por llorar al echarte de menos.

Y yo sólo quiero notar tus latidos otra vez, acariciarte el pelo, cogerte de la mano y mirarte a los ojos.

Y aquí sigo...

Con los pies fríos y el corazón aletargado, mirando un horizonte nublado que impide que los rayos de sol besen mi frente.


jueves, 11 de enero de 2018

Vuelve a caer la arena.

Creemos imposible detener el tiempo.
La locura de esta vida rápida, inmediata, frenética parece no cesar nunca, engullir nuestra energía en su torbellino, y hacernos desaparecer.

Creemos importante detener el tiempo.
Y a veces lo logramos: a través de ese beso, con esa caricia de una mano de nos mima la espalda, dentro de esa mirada que nos sonríe...

Creemos necesario que el tiempo se detenga.
Para recordarnos que respirar ese cuello nos da la vida. Que dejar fluir una carcajada, caminar bajo la lluvia o beber una cerveza fría nos hace sentirnos vivos. Vivos aquí, y ahora. Y fuera no hay nada más. No necesitamos nada más. No ahora.


Creemos que podemos manejar el tiempo.
Pero quizá es sólo una ilusión ahora...
Hoy, la arena vuelve a derramarse. El polvo del camino se levanta distinto para cada uno.


Sin embargo, en medio de todo ese ruido de la ciudad, de esa solitaria multitud que nos acecha... Cruzo los dedos para que no dejen de sonar junto a mí las campanillas de las hadas mensajeras. 

viernes, 15 de noviembre de 2013

Sólo por ti.

Sólo por tí bajaría a la fría calle en busca de tu comida favorita.

Sólo por ti me levanto en la madrugada a comprobar que todo está bien en casa, si veo que no puedes dormir.

Sólo por ti dejo que te acurruques a mi lado mientras duermes, y dejo que apoyes tu cabeza en mi mano, estando así sin moverme horas y horas para no molestarte.

Sólo por ti, que me das la vida con cada mimo, con cada mirada, con cada beso, iría a los confines de las estrellas a buscarte.

Sólamente por ti, me anima la vida a sonreír cada día cuando me levanto en la oscuridad, y buscando tus ojos logro que con su luz se disipen las sombras que acechan mi mundo.

Sólo por ti...


sábado, 22 de septiembre de 2012

Enhorabuena por vuestro enlace, Maya y Shin.


Maya siempre me dice que el verdadero amor consiste en hacer como Frodo: encontrar a tu propio Sam.

Esa persona que es tu verdadero amigo, que siempre va a estar a tu lado, apoyándote, riendo y llorando contigo, ofreciéndote su ayuda sin pedir nada a cambio. Ese ser generoso que es capaz de hacer cualquier cosa por ti, incluso acompañarte a los fuegos de Mordor a destruir el Anillo jugándose la vida, y que te levanta y ayuda a caminar cuando las fuerzas te flaquean.

Pensando en todo eso, yo ya estoy tranquila, porque sé que en ese sentido, Maya y Shin han encontrado a su Sam. Y a su Frodo, claro está.

Pero además de esa amistad que los une como a Frodo y Sam, hay en ellos una larga y bonita historia de amor. Son una de esas afortunadas parejas que nacieron para estar juntos y tuvieron la fortuna de encontrarse en el Camino que han decidido compartir hasta el final de sus pasos. Se asemejan en eso a Tolkien y su esposa Edith, y como ellos, esa unión, se refleja en la preciosa historia de dos de sus personajes que a continuación os resumiré. Esta historia trata sobre: Beren, príncipe de los hombres, y Lúthien princesa de los elfos.

“Se dice en la Balada de Leithian que Beren llegó tambaleándose a Doriath, con la cabeza cana y agobiado por muchos años de pesadumbre por el tormento del camino. Pero errando en el verano por los bosques de Neldoreth, se encontró con Lúthien, hija de los Reyes de Doriath, a la hora del atardecer, al elevarse la Luna, mientras ella bailaba sobre las hierbas del claro humbroso junto al rio. Entonces todo recuerdo de su doloroso pasado lo abandonó, y cayó en un encantamiento; Porque Lúthien era la más hermosa de todos los Hijos del dios Ilúvatar. Llevaba un vestido azul como el cielo sin nubes, pero sus ojos eran grises como la noche iluminada de estrellas; estaba el manto bordado con flores de oro, pero sus cabellos eran oscuros como las sombras del crepúsculo. Como la luz sobre las hojas de los árboles, como la voz de las aguas claras, como las estrellas sobre la niebla del mundo, así era la gloria y la belleza de Lúthien; y tenía en la cara una luz resplandeciente.
Pero ella desapareció de súbito, y él se quedó sin voz como presa de un hechizo, y durante mucho tiempo erró por los bosques buscándola. La llamó en su corazón Tinúviel que significa ruiseñor en la lengua de los elfos a los que ella pertenecía.
En la víspera de la primavera, poco antes del alba, Lúthien bailó en una colina verde; y de pronto, se puso a cantar. Era un canto que traspasaba el corazón como el canto de la alondra que se alza desde los portones de la noche y se vierte entre las estrellas agonizantes cuando el sol asoma tras las murallas del mundo; y el canto de Lúthien aflojó las ataduras del invierno, y las aguas congeladas hablaron, y las flores brotaron de la tierra fría por la que ella había pisado.
En ese momento el hechizo de silencio cesó de repente, y Beren la llamó, gritando Tinúviel; y los bosques devolvieron el eco del nombre. Entonces ella se detuvo maravillada y no huyó más, y Beren se le aproximó. Pero cuando Tinúviel lo miró, la mano del destino cayó sobre ella, y lo amó...”
Os deseo todo lo mejor, amigos..



Lúthien
Avanyárima: "lo que no debe ser contado".
¿O sí?
Este es mi blog poético, en el que doy libertad creativa a mi mente en una orgía de ensoñación, catársis e imaginación a partes iguales.

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