sábado, 14 de julio de 2018

martes, 10 de julio de 2018

Golpe

Me imagino la vida como un bosque espeso lleno de senderos.
A veces caminas de día, a veces de noche.
A veces ves las estrellas y otras muchas se ocultan tras la frondosidad de las ramas.

Una vez, caminando despreocupada, levanté mi vergonzosa barbilla y miré al cielo como hacía tiempo que no hacía.
Saliendo de la cueva en la que me protegí contra el vacío de mi alma, alcé la mano y creí alcanzar ese cielo con los dedos. Vi un brillo infinito, titilante, y besó mis párpados dulcemente consolando mi alma deshubicada.
Pero me caí.
El brillo de las estrellas se alejó de mi vista, y fue lejos a iluminar otros ojos, a titilar sobre otros bosques.
Me caí en la tierra seca rasgándome la piel, triste y áspera recibiéndome sin piedad. Un dolor profundo, silencioso y afilado. Caí a plomo, inerte como nunca antes, mientras veía alejarse la luz.

Ahora me encuentro sola, al fin de pie y reuniendo fuerzas, con los pies firmes en este suelo que es lo único que tengo, intentando decidir si vale la pena volver al camino arbolado que una vez conocí, donde de vez en cuando los rayos de sol se filtraban entre los árboles y me bañaban el cabello, donde a veces oía cantar los ruiseñores mientras bebía gotas de rocío... Allí donde todavía temo a las zarzas que arañaron tan profundamente mis tobillos que aún duelen las cicatrices cuando hay tormenta.


¿Habrá salida de aquel bosque? ¿Llegaré a las praderas claras donde bañarme un día bajo la mayor estrella de todas?
¿O debería dejar el bosque, andar otros caminos, danzar en mi soledad sobre la hierba fresca?

Tengo los pies inquietos pero han olvidado cómo bailar la vida. Quizá necesitan tiempo para saberse dueños de sí mismos, para tener la certeza de que no han de seguir ninguna huella sino dejarla ellos mismos.

Quizá caminar, soñar, brillar... sólo es cuestión de más mover los pies y pensar menos.
Ah...pero... ¿Es posible pensar en no pensar mientras oyes el rumor de las hojas mecidas por el viento?

domingo, 10 de junio de 2018

Quién soy

Cae la lluvia. Lentamente.
Susurra recuerdos, trae aromas a mi mente y fantasmas de los escalofríos que me recorrían la piel cuando me besabas.

Fantasmas...

Dime, ¿Quién soy yo sin ti?
Si me sentí completa a tu lado, ¿Qué soy ahora?
Quizá un eco de mí misma que necesita huir.
Quizá un reflejo de aquello que murió cuando te marchaste.

Quizá...

Llegaste a calarme tan hondo que me perdí en tu mar, y ahora me ahogo sin tu salvavidas.

Me diluyó tu corazón sin miramientos.
Me apartó tu miedo de ti.
Nos arrastró la tormenta de la incertidumbre.

Y dime, ahora, que te veo sonreír, ¿Queda algo de lo que sentiste por mí?

Hay tanto que necesito saber para poder seguir adelante, para lograr alejarme de este agujero negro del pasado, para echar a volar por fin hacia el horizonte...

Hay tantas preguntas, tantos silencios...

¿Qué hice mal? ¿Por qué no me dijiste que te perdía?

Llueve. Mi corazón llueve a través de mis ojos.
Y no hay nada que me duela más que el no saber.

Y sin embargo...
Me sorprendo sonriendo mientras miro una foto tuya que aparece inesperada.
Me encanta verte feliz, vivo, intenso.

Pero hay una sombra cada vez más alargada que espera tras mi nuca, helándome la sangre con su aliento, esperando el momento en el que en esa foto te vea con ella y entonces pueda apuñalar mi corazón definitivamente.
Será entonces cuando esa sombra me empuje al hoyo que yo misma estoy cavando, palada a palada de desazón, y se duerma allí por siempre esta parte de mí que te amó.

¿Quién soy yo sin ti?

Necesito saber...

jueves, 31 de mayo de 2018

Hay demasiadas canciones

Hay demasiados recuerdos enlazados entre las notas de nuestras canciones.
Hay demasiadas imágenes de felicidad, demasiadas respiraciones entrecortadas, demasiados latidos del corazón.
Y duele.
Duele porque lo rompiste.
Duele porque no puedo reprocharte la ausencia...
Y sangra.
En cada nota.
En cada acorde.
Sangra porque no puede parar de recordarte.

Hay demasiadas canciones que son sólo nuestras y que ahora hieren cada vez que las hago sonar.
Ese no fue su propósito.
Eran canciones que nos hicieron soñar y amar, y no llorar y lamentar como hacen ahora.

Hay demasiadas canciones.
No quiero escucharlas con pena.
Estoy cansada de estar triste; quiero volver a bailar.
Hay demasiadas canciones...

miércoles, 9 de mayo de 2018

Tan solo

Tan solo quería que fueses feliz.

Me volvía loca tu carcajada, la sonrisa de tu mirada, la alegría de tus manos acariciando con la palma boca abajo, que es como se hacen las verdaderas caricias...

Tan solo quería  ser feliz.

Volver a mirar el sol sin miedo a quemarme, dar volteretas sobre las hojas secas de los árboles, nadar en las fuentes donde los enamorados tiran sus monedas pidiendo un deseo.

Tan solo quería que fuésemos felices... juntos.

La vida nos pedía a gritos que bailásemos, que quemásemos los miedos mientras nos mirábamos a los ojos.

¡Pero tu hoguera se apaciguó tan rápido! De repente sólo tenía el brillo de una cerilla en medio de una noche clara.

Tu amor por mí, capaz de detener la arena que cae de una burbuja a otra del reloj, acabó diluyéndose a saber por qué, cómo y cuándo... mientras te alejabas en silencio de mí, mientras yo te esperaba con ojos ilusionados sentada en la estación de la esperanza, dejándote un espacio que creí libertad, mientras en realidad habías comprado un billete al olvido y no pensabas volver a mi lado.



Te dejé respirar, y lo hiciste, ya lo creo que lo hiciste. Respiraste tan profundo que, embriagado, olvidaste todas las palabras que sacaste de tu corazón para regalarme, todas las caricias, todos los besos y miradas... Respiraste tan fuerte que llegaste al perfume de otro cuello, refugiándote en otro abrazo.

Yo, como una imbécil, apoyé disciplinadamente mi cabeza bajo tu guillotina. Sonriendo, esperaba mientras el destino afilaba la hoja plateada con la que iba a teñir de lágrimas nuestra historia.

Tan apenas pude saborear esas mieles que prometen los cuentos de finales felices; pronto ya no me pertenecían. Las llevaste lejos de mí, cómodamente cerca de ti, para ofrecerlas a otros labios.

Que os aproveche.

Voy a diluir aquello que construí en mi interior en torno a ti, a nosotros.
Voy a romper las cadenas que me atan a tu recuerdo.
Voy a descoserme estas sombras que me pesan...
Y volveré a brillar, vaya que si lo haré.
Y entonces ya nada me podrá parar. Ni tú, ni nadie.


lunes, 23 de abril de 2018

Aunque me duelas.

Nos enamoramos en la primera caricia.
Nos dijimos te quiero al cuarto beso.
Parábamos el reloj cada vez que uníamos nuestros cuerpos.
Acariciábamos la vida, y bebíamos de la fuente de las sonrisas mientras se escribía en el aire, amarilla, nuestra serendipia. 

Pero de repente tu veleta giró.
Olvidaste todas las palabras que me susurraste.
Pasaste de desearme a no querer perder mi amistad.
Y de querer saber de mí a no importarte nada mío. 

Silencio al otro lado del teléfono.
Oscuridad a otro lado de mis ojos.
Vacío junto a mi corazón.

Nos arrolló la vida y el olvido mientras te alejas de espaldas, sin mirarme...
Y a pesar de todo sigues, aunque me duelas, ardiendo como mi chispa adecuada...

Avanyárima: "lo que no debe ser contado".
¿O sí?
Este es mi blog poético, en el que doy libertad creativa a mi mente en una orgía de ensoñación, catársis e imaginación a partes iguales.

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