Avanyárima: "lo que no debe ser contado".
¿O sí?
Este es mi blog poético, en el que doy libertad creativa a mi mente en una orgía de ensoñación, catársis e imaginación a partes iguales.

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martes, 29 de septiembre de 2009

ADIÓS

Desde hoy, este blog queda CERRADO.

Empecé con él como una forma bonita de colaborar con el proyecto de ayuda a Bárbol, sembrando un "árblog" que se dedicaría a un tema concreto. Yo elegí la poesía. Siempre me ha gustado, tanto leerla, como escribirla.

Y la maldición del poeta, ya sea o no talentoso, es encontrar más inspiración en las cosas tristes que en las alegres, en la melancolía, en el deseo antes que en lo conseguido.
Porque como dijo un indio muy sabio: "los tiempos felices son muy difíciles de narrar".

Clausuro este blog porque no me gusta que se me mal interprete.
Decidí, además de publicar poesías de mis autores favoritos, mostrar "poemas" o creaciones propias que bauticé con la etiqueta de "Avanyarima", no con afán de reconocimiento, pues sé que carecen de talento, si no para intentar ayudar, si eso era posible, a otras personas a sentirse identificadas, a ver que no son las únicas que tienen ciertos sentimientos, o simplemente, a encontrar en la magia de las palabras un poco de reposo.


Cuando escribo, busco un sentimiento que tenga o haya tenido, y lo hago evolucionar. Literalmente, me dejo llevar por el movimiento de mi bolígrafo sobre el papel, dejando fluir sensaciones, sentimientos...Que unas veces son tal cual, y otras son adornadas enormemente por el sabor y color de las palabras.

Palabras.

Ese arma tan poderosa que en manos incautas puede resultar peligrosa.

Palabras.

Muchas veces mal interpretadas, exageradas por el boca a boca, hirientes en segundas versiones...

Por esto, para evitar que en lugar de ayudar cause daño, voy a dejar de publicar aquí.

Escribir aquí del modo en que lo hacía me servía como refugio en el mundo internauta para decir cosas que nunca diría, o al menos no de la forma que las diría.
Para dejar volar mi amor por las palabras, por su sonido, por su unión unas con otras, por su forma, por su melodía... Por cómo una frase puede hacerte pensar, recordar, llorar...

Pero esa ilusión con la que afrontaba la pantalla en blanco se ha destruido. Probablemente no intencionadamente, pero eso es lo único que se ha conseguido.

Siento mucho abandonar a aquellos que habéis trepado alguna vez a mi Árbol de Fuego. Aunque sé que os puedo contar con los dedos de una mano, no obstante erais bienvenidos y queridos.

Pero las malas hierbas han acampado junto a las raíces de éste árbol, y antes de que ellas lo destruyan, lo haré yo.

Muchas gracias por vuestro tiempo.

Namárië.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Compensa.

Compensa con creces un día de lluvia si después del aguacero puedo sentir tu calor.

Un dulce calor reanima mi alma si te siento cerca, si me miras, si me abrazas.
Agitas mis sentidos cuando te dejas acariciar, cuando me devuelves los besos, y me ronroneas al oído.

No cambiaría lo que tengo. No ahora.

Sólo quiero estar ahí y hacerte feliz, dejar que sigas reconfortando mi corazón abrumado por la vida y su paso.


Únicamente necesito poder abrazarte para comprender que....

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Yo acepto. Pero duele

Duele.
Saber lo que sé, lo que sabes ..... y callar.

Duele.
Ver lo que doy, lo que das .... y no lo que recibimos.

Duele.......



Duele.
Quererte .... Y que no me quieras igual.

martes, 1 de septiembre de 2009

Tu muro.


Siento que hay algo que no me deja llegar a ti.
Una barrera invisible que tú refuerzas cada día para impedirme llegar a tocar tu corazón.
Mis sentimientos alargan manos temblorosas en busca de las tuyas, al otro lado de un muro.
Alcanzan lo justo para sobrepasarlo, para rozar las yemas de tus dedos....Pero entrelazar tus manos y las mías, fundirnos en un abrazo alma con alma...Es imposible. Aquello que nos separa es más fuerte que yo. Y tú quieres que así sea.
Noto que no puedo derribarlo, haga lo que haga, diga lo que diga, esa oscura fortificación sigue ahí, inmaculada, regia. Como una muralla de misterio en torno a un tesoro que temes que sea arrebatado.

Lo que no puedes entender es que yo no quiero robarte nada, sólo quiero darte, compartir lo que tengo. Pero cada vez, aunque me duela, voy viendo que no lo quieres. No deseas compartir, ni que te de nada que tu no pidas.
Siento que estoy atrapada, que me debato entre lo que sé que debo hacer y lo que quiero hacer.
Conozco las consecuencias de ambos actos. En los dos se acaba con sufrimiento. Uno me proporciona un placebo hasta ese final, el otro, la cruda, dura y áspera soledad y melancolía.

Cada vez que creo que me acerco, me pierdo.
Cuando decido abrirte mi corazón, surge algo que me hace volver a callar. Llevo esperando el momento de decirte lo que siento mucho tiempo. Pero nunca será buen momento, porque tú no quieres oírlo. Y yo no puedo decirlo sabiendo que sólo contestarás con un silencio.

Necesito salir de la cárcel que me estoy contruyendo. Un limbo en el que nada avanza, todo está en un punto maravilloso en el que vibran los momentos felices a tu lado, sin preocuparme por el mañana... Pero esa irrealidad no durará eternamente. No paras de recordármelo. Y me angustia saber que hay una decisión que debo tomar, en la cual no quiero ni pensar.


Estoy atrapada en la cárcel más dulce que jamás prodría imaginar. Me reconforta, revive...
Una cárcel llena de besos, caricias, susurros, sudor apasionado, risas, complicidad, amistad...
Pero...¿y Amor?
¿Será eso una utopía?