Está llena de dolor, desilusión y decepción.
De momentos en los que te arrancarías con gusto el corazón para que deje de doler.
De palabras que mienten. De te quieros que te derriten un lunes y silencios que llegan el domingo para ahogarte en la soledad.
El universo no conspira una mierda para que te llegue tu amor verdadero. No le importas.
Y si tienes la suerte de encontrarlo, quizá no tenga tiempo ni para pensar en ti. ¿Le hace eso, entonces, dejar de ser tu amor verdadero?
Probablemente.
Y sí, habrá días en los que todo sean sonrisas y bajarás la guardia, y dejarás bailar a tu corazón quitándose la capa de hielo que lo protegía, y lo dejarás latir fuerte, rojo y caliente.
Pero justo en ese momento en el que las campanillas de felicidad sean tu música diaria, recibirás la puñalada de la indiferencia.
Olvido. Egoísmo. Mentiras.
Inténtalo.
Y si lo consigues, por favor, dime cómo.



