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miércoles, 23 de febrero de 2022

Puertas.

Hay momentos de la vida en los que nos encontramos una puerta. Puede ser una deslumbrante, que jamás hayamos visto, o una que siempre estuvo ahí pero nunca nos habíamos parado a mirar de verdad.
Sea como sea, nos preguntamos qué hay al otro lado. 

Y está en nuestra mano si elegimos cruzarla o cambiar de dirección.
A veces andamos tan perdidos que aunque el lugar que vemos al mirar por el ojo de la cerradura nos parece cálido y acogedor, estamos tan agarrotados por el miedo a quedarnos encerrados que buscamos otro caminos, quizá más sencillos en apariencia, pero sin duda más vacíos. 
Y aunque la puerta pueda parecer eterna, no lo es. Las cerraduras han de abrirse con la llave adecuada en el momento preciso. Forzarlas fuera de ese tiempo sólo servirá para que el mecanismo se rompa, y la calidez del interior desaparezca lentamente sin darnos tiempo a reaccionar.
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📸 @giselevni
📸🎨 & model @selerkaladeogg

sábado, 1 de diciembre de 2007

"Siempre" es demasiado tiempo....

Martes 20 noviembre 2007


Siempre esperando a que aparecieses por la puerta.

Siempre mirando entre la multitud a ver si ya habías llegado a la fiesta.

Cuando te dejabas caer, y tras controlar mi desbocado corazón, seguía mirando a través de la gente, por si decidías acercarte.


Siempre alerta.

Siempre distraída concentrada en ti.

Siempre mirando el móvil que nunca sonaba.

Siempre ahí en pos de ti. Y tú nunca para mí.

Siempre tuya.

Siempre plañidera de un amor desconsolado y no correspondido.


Las luces del alba aparecían ante mis ojos ávidos de los tuyos, pero tú te marchabas siempre sin despedirte.

Siempre.

Hasta que ya era demasiado tarde, y te acordabas de mi antes de dormir.

Te acordabas sólo cuando tu cuerpo me necesitaba. Pero no recordabas que mi cuerpo llevaba tiempo esperándote.


Siempre respondiendo a llamadas vacías.

Siempre con la emoción en la cara dispuesta a corresponderte a la mínima.

Siempre vendida a ti, nunca pensando en mí.

Siempre preguntándome qué había hecho mal.

Siempre rogando por tu vuelta.

Siempre con el corazón roto esperando una próxima vez.


Te dije que te esperaría siempre.

Pero SIEMPRE ha resultado ser demasiado tiempo.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Inspiración en el tren, domingo 4 de noviembre.

Siento el vacío.



El poder de la soledad.


La nula capacidad de un corazón para intentar volver a unir todos los pedazos explosionados por el llanto de la desesperación.



Se quebró mi esperanza al fin.

Largo tiempo mantuve la llama encendida, pero el viento ha sido demasiado voraz.

Nunca creí que el final fuese así.

Ni un por qué; ni tan si quiera una absurda razón.

Tan sólo una palabra: "adiós".

Ni una conversación definitiva, ni una discusión acalorada.

Únicamente un frío y seco "adiós".


El más triste final a la que pudo ser la historia más bonita de mi vida.



Pero mi paciencia llevaba ya un tiempo mermada.

Mi mente intentaba escapar junto a mi cuerpo que a veces lo lograba...


Pero, ¡ah! ¡Las pocas incursiones de mi corazón en nuevas libertades habían hecho tanto daño!


Temerosa de volver con estrenadas ilusiones que nunca se cumplían, me refugiaba en este dolor que me era ya tan conocido y que a veces, sólo a veces, me mostraba chispazos de felicidad en la extinta hoguera de amor que yo me empeñaba en ver ardiendo, sin dejar que mis ojos reconociesen que ante ellos sólo había cenizas.


Luchaba contra el viento, abanderada con la justa causa de la amistad que en principio nos unió, manteniendo siempre la fe en que el amor que al final alcanzamos renacería de nuevo.


Pero nunca se completó el deseo. Nunca al menos por su parte.

Entonces busqué otros ojos, otros labios, otras manos...

En un vano intento de continuar, de buscar la felicidad que se resbalaba entre mis dedos.


Nunca la encontré.

Siempre caía atrapada en un cerca de espinos. Al otro lado: la libertad; tras de mí: las consabidas cadenas de esos ojos profundos e inexpugnables.



Y volvía a su redil. Porque cuando me intentaba alejar, él recogía el lazo y me volvía a aproximar a su campo gravitatorio.

Lo suficientemente cerca como para no poder escapar. Lo suficientemente lejos como para nunca alcanzar su centro.


Siempre ese muro separándonos.



En el desierto de mi vida, donde el único oasis era él, apareció un día la misteriosa tentación del pecado. Y tras poca resistencia, caí ante la aparente promesa de lograr al fin encauzar mi rumbo en busca de la felicidad que creo merecer a estas alturas.


Pero eran ilusiones vanas y fugaces como la arena dispersada por el viento.


Y de nuevo, atrapada en un zarzal, sangran mis heridas, nuevas y antiguas.


Pues no hay vida más allá del muro. No hay camino. Sólo es un descansillo en medio de una estepa plagada de lobos que atemorizan al más valiente de los cazadores.


Y ahí, entre ese remanso de paz en el bosque, y el oasis que mandaba destellos de luz en el agua, me encontré de repente en el filo de la navaja.

Por un lado, ese oasis inalcanzable;

Por otro lado, un camino cortado en mitad del bosque del cariño.



Dejemos el oasis; desandemos el camino. Vivamos tranquilamente nuestra coleccionada soledad.


Ese era mi anhelo.



Pero me dejé llevar por los bellos aullidos del lobo demasiado rápido, sin darme tiempo a mi misma de dejar atrás el recuerdo del paraíso vegetal en medio del desierto.



El oasis se evaporó, pero tampoco podía adentrarme en el bosque a ver qué encontraba.



Así que de nuevo estoy sola, perdida y sobre todo muy agotada de vivir así. De ser tan crédula, tan inocente.


Harta de recibir siempre los palos de las relaciones. Cansada de ser yo la que tras darlo todo acabe llorando.


Tan sólo me queda ahora la rabia.

Rabia por haber sido tan idiota como para hipotecar mi vida en una causa perdida durante estos 5 años.

Rabia por pensar tan poco con la cabeza.

Rabia por dejarme llevar por esa voz.

Rabia por haber dado todo y haber recibido Nada.



Lo único que me consuela pensar es que, a pesar de él, o quizá gracias a él, te he conocido a Ti, y sé que vales la pena...
Avanyárima: "lo que no debe ser contado".
¿O sí?
Este es mi blog poético, en el que doy libertad creativa a mi mente en una orgía de ensoñación, catársis e imaginación a partes iguales.

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