domingo, 10 de junio de 2018

Quién soy

Cae la lluvia. Lentamente.
Susurra recuerdos, trae aromas a mi mente y fantasmas de los escalofríos que me recorrían la piel cuando me besabas.

Fantasmas...

Dime, ¿Quién soy yo sin ti?
Si me sentí completa a tu lado, ¿Qué soy ahora?
Quizá un eco de mí misma que necesita huir.
Quizá un reflejo de aquello que murió cuando te marchaste.

Quizá...

Llegaste a calarme tan hondo que me perdí en tu mar, y ahora me ahogo sin tu salvavidas.

Me diluyó tu corazón sin miramientos.
Me apartó tu miedo de ti.
Nos arrastró la tormenta de la incertidumbre.

Y dime, ahora, que te veo sonreír, ¿Queda algo de lo que sentiste por mí?

Hay tanto que necesito saber para poder seguir adelante, para lograr alejarme de este agujero negro del pasado, para echar a volar por fin hacia el horizonte...

Hay tantas preguntas, tantos silencios...

¿Qué hice mal? ¿Por qué no me dijiste que te perdía?

Llueve. Mi corazón llueve a través de mis ojos.
Y no hay nada que me duela más que el no saber.

Y sin embargo...
Me sorprendo sonriendo mientras miro una foto tuya que aparece inesperada.
Me encanta verte feliz, vivo, intenso.

Pero hay una sombra cada vez más alargada que espera tras mi nuca, helándome la sangre con su aliento, esperando el momento en el que en esa foto te vea con ella y entonces pueda apuñalar mi corazón definitivamente.
Será entonces cuando esa sombra me empuje al hoyo que yo misma estoy cavando, palada a palada de desazón, y se duerma allí por siempre esta parte de mí que te amó.

¿Quién soy yo sin ti?

Necesito saber...

jueves, 31 de mayo de 2018

Hay demasiadas canciones

Hay demasiados recuerdos enlazados entre las notas de nuestras canciones.
Hay demasiadas imágenes de felicidad, demasiadas respiraciones entrecortadas, demasiados latidos del corazón.
Y duele.
Duele porque lo rompiste.
Duele porque no puedo reprocharte la ausencia...
Y sangra.
En cada nota.
En cada acorde.
Sangra porque no puede parar de recordarte.

Hay demasiadas canciones que son sólo nuestras y que ahora hieren cada vez que las hago sonar.
Ese no fue su propósito.
Eran canciones que nos hicieron soñar y amar, y no llorar y lamentar como hacen ahora.

Hay demasiadas canciones.
No quiero escucharlas con pena.
Estoy cansada de estar triste; quiero volver a bailar.
Hay demasiadas canciones...

miércoles, 9 de mayo de 2018

Tan solo

Tan solo quería que fueses feliz.

Me volvía loca tu carcajada, la sonrisa de tu mirada, la alegría de tus manos acariciando con la palma boca abajo, que es como se hacen las verdaderas caricias...

Tan solo quería  ser feliz.

Volver a mirar el sol sin miedo a quemarme, dar volteretas sobre las hojas secas de los árboles, nadar en las fuentes donde los enamorados tiran sus monedas pidiendo un deseo.

Tan solo quería que fuésemos felices... juntos.

La vida nos pedía a gritos que bailásemos, que quemásemos los miedos mientras nos mirábamos a los ojos.

¡Pero tu hoguera se apaciguó tan rápido! De repente sólo tenía el brillo de una cerilla en medio de una noche clara.

Tu amor por mí, capaz de detener la arena que cae de una burbuja a otra del reloj, acabó diluyéndose a saber por qué, cómo y cuándo... mientras te alejabas en silencio de mí, mientras yo te esperaba con ojos ilusionados sentada en la estación de la esperanza, dejándote un espacio que creí libertad, mientras en realidad habías comprado un billete al olvido y no pensabas volver a mi lado.



Te dejé respirar, y lo hiciste, ya lo creo que lo hiciste. Respiraste tan profundo que, embriagado, olvidaste todas las palabras que sacaste de tu corazón para regalarme, todas las caricias, todos los besos y miradas... Respiraste tan fuerte que llegaste al perfume de otro cuello, refugiándote en otro abrazo.

Yo, como una imbécil, apoyé disciplinadamente mi cabeza bajo tu guillotina. Sonriendo, esperaba mientras el destino afilaba la hoja plateada con la que iba a teñir de lágrimas nuestra historia.

Tan apenas pude saborear esas mieles que prometen los cuentos de finales felices; pronto ya no me pertenecían. Las llevaste lejos de mí, cómodamente cerca de ti, para ofrecerlas a otros labios.

Que os aproveche.

Voy a diluir aquello que construí en mi interior en torno a ti, a nosotros.
Voy a romper las cadenas que me atan a tu recuerdo.
Voy a descoserme estas sombras que me pesan...
Y volveré a brillar, vaya que si lo haré.
Y entonces ya nada me podrá parar. Ni tú, ni nadie.


lunes, 23 de abril de 2018

Aunque me duelas.

Nos enamoramos en la primera caricia.
Nos dijimos te quiero al cuarto beso.
Parábamos el reloj cada vez que uníamos nuestros cuerpos.
Acariciábamos la vida, y bebíamos de la fuente de las sonrisas mientras se escribía en el aire, amarilla, nuestra serendipia. 

Pero de repente tu veleta giró.
Olvidaste todas las palabras que me susurraste.
Pasaste de desearme a no querer perder mi amistad.
Y de querer saber de mí a no importarte nada mío. 

Silencio al otro lado del teléfono.
Oscuridad a otro lado de mis ojos.
Vacío junto a mi corazón.

Nos arrolló la vida y el olvido mientras te alejas de espaldas, sin mirarme...
Y a pesar de todo sigues, aunque me duelas, ardiendo como mi chispa adecuada...

jueves, 19 de abril de 2018

Irusu 居留守

Te escondes tras tu muro impenetrable, tan solo titila una tímida luz a través de tu ventana.
Pero ya no es la llama que me gritaba "¡ven!".
Ahora sólo llega silencio desde tu lado del muro.
Mi voz llamándote sólo alcanza a recibir su propio eco por respuesta.

¿Dónde quedaron tus palabras, tus susurros y caricias?
¿Dónde aquellas emociones, aquellas ilusiones, aquellas ganas?
¿Dónde guardaste nuestra historia, nuestro cariño?

El amor es una planta que necesita luz, necesita que lo cuiden y que lo alimenten.
No se puede guardar en un cajón para sacarlo de paseo un día que estemos aburridos.
Se marchita. Se deshace y vuela llevado por el viento.

Quizá no era amor de verdad; quizá sólo era de plástico. En ese caso, es mejor que deje ya de acudir con mi regadera llena para alimentarlo.

Sin embargo, no puedo estar segura. Me encuentro parada en una encrucijada del camino, y no sé qué dirección tomar: el agua o el desierto.

Michael Cheval - Abril


Háblame. Simplemente háblame. Cuéntame qué hay al otro lado del muro. Dime por qué finges no estar en casa. Dime en qué camino estás y si quieres que te acompañe. Pero rompe el silencio, mírame a los ojos y habla conmigo, porque si no lo haces... pronto no habrá más remedio que abrazar mi petate y me alejarme con pesar y paso ligero.

La vida es demasiado corta como para estar parada esperando algo que no tiene intención de venir...

miércoles, 21 de marzo de 2018

La mitad del tiempo.

"La mitad del tiempo que tengo lo dedico a pensar en ti..."

Lo suaves acordes de guitarra ponen melodía a tus recuerdos en mí.
Aquella mirada de ojos profundos, una sonrisa entre suspiros cuando nuestras frentes se tocaban tras la lenta suavidad de un beso.
El recuerdo de los latidos de tu corazón cuando me quedaba dormida en tu pecho, marca mis horas del reloj con el eco de su tic-tac.

Son ahora imágenes diluidas en el tiempo y sin embargo eternas e imborrables.
No dejo de pensar en lo que me gustaría volver, en lo que mi cuerpo necesita abrazar el tuyo, en cómo echo de menos el sonido de tus carcajadas, el tacto de tus manos, el calor de tus besos y el sabor de tu piel.

¿Cómo hemos llegado a estar tan lejos estando tan cerca?
¿Cómo hemos permitido que nos dominen los miedos y las dudas?
¿Dónde ha quedado el tesón, la valentía y la adrenalina de la aventura?

La mitad del tiempo que tengo la dedico a pensar en aquel momento en que solté el pájaro que se quedó encerrado por error en mi jaula. Nunca pretendí encarcelarlo, pero se le desordenaron las plumas y cayó preso de sí mismo.
Lo dejé marchar, sin atreverme a hacer nada, quedándome quieta mientras lo veía volar.
Pero su recuerdo sigue en mi cabeza, agitando las alas, aferrándose a mí clavando sus garras.
Y no sabe que yo no quiero encierros ni jaulas, sólo quiero volar a su lado, sentir cómo el aire acaricia con sus frescas espirales nuestras alas, cómo recorremos el mundo volando en sincronía.



Y así, pájaro mío, juntos tú y yo al caer la tarde, poder volver a mirar mi reflejo en tus ojos profundos, sintiendo la música de tu pecho mientras me abrazas y no hay nada alrededor, ni tiempo ni ruido. Sólo música. Sólo nuestro tic-tac.

Por eso, "la mitad del tiempo que tengo, la dedico a pensar en ti."




(Texto inspirado por Mäbu y su "Quédate a dormir", en el Día Mundial de la Poesía.)
Avanyárima: "lo que no debe ser contado".
¿O sí?
Este es mi blog poético, en el que doy libertad creativa a mi mente en una orgía de ensoñación, catársis e imaginación a partes iguales.

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